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| Fotografía de mis girasoles de Estudio Versetto |
En el fundo, nos regalaban alguna flor si había suerte y… ¡maravillas!
Maravilla es el girasol.
Si me preguntan qué representa el cultivo del girasol en la producción agrícola de la VII Región, tendré que pedir que le disculpen los datos al recuerdo infantil. Aún así puedo aportar que las tierras de Maule por lo menos han sido aventajadas en el cultivo de la maravilla, en los campos chilenos.
Los campos de girasol quedaron anidados en mi recuerdo. Los girasoles me volvieron este invierno por
pura casualidad con un enorme jarrón de girasoles en TV movie alemana, creo, en la sobremesa de
TVE 1. La verdad es que nunca se habían
ido y ese ramo tan solo supuso despertar de la siesta con el propósito de
sembrar girasoles en el jardín.
Y, como la sección de flores es parada obligada en los
supermercados cada vez que voy de compras
con mi madre, busqué y busqué y
semillas de girasol encontré. Fue el
pasado abril en el Lidl.
Me hice con dos sobres de semillas de Helianthus annus, que se presentaban como Sunflowers Gelbe Riesen, en uno, y Herbstschönheit, en el otro. Lo de Sunflowers y que fuesen recomendados como planta de fondo para macizos de flores y de corte me quedó claro. Opté por abrir el sobre de Gelbe Riesen porque aparecían unas flores enormes en el envoltorio.
Ante el desconocimiento de cómo se sembraba el girasol, acudí a Google y, entre cientos de consejos
de lo más variado, me quedé con lo que me pareció más sensato: germinar la
semilla y proceder a la siembra.
Paso a paso. Primera etapa:
- Coloqué las semillas sobre un papel mojado y escurrido. Las cubrí con papel mojado. ¿Qué papel? Yo cogí unos trozos del rollo de cocina.
- Puse el envoltorio húmedo con las pipas en un recipiente de plástico y lo tapé sin cerrar para que entrara algo de aire.
- Vigilé que se mantuviese la humedad y, a los seis días, las semillas tenían brotes. Fue como en los experimentos que en el colegio hacíamos con alubias.
- Antes de sembrar, preparé la tierra y me prepararon –sí, tuve que pedir un poquito de ayuda porque todavía no me he puesto con el rotavator- unos surcos para facilitar el riego posterior.
- Sí, las semillas germinadas fueron directamente a la tierra, aunque las cubrí con el compuesto especial para las flores de jardín porque el tono más oscuro me permitiría ver dónde estaba cada brote y hacer seguimiento de cada planta.
Así, pues, quedó decidido: los pájaros podrían cobrarse en semillas sus
trinos diarios. ¿Qué más podía hacer? Lo
más justo y confiar en que entendiesen que si crecían las plantas tendrían en
sus flores mucho más alimento.
Los campos del Ebro me vienen a los ojos con como grandes
viñedos, frutales y flores de multitud de colores. He visto girasoles por las 5 Villas, aguas abajo de donde yo vivo, que, incluso, crecen silvestres en los ribazos y también,
aguas arriba, por La Rioja Alta, en Foncea, en Grañón, en Cuzcurrita… Y, eso sí, como
plantas ornamentales en varias huertas y jardines.
Mis girasoles crecían y crecían. Me han dicho que Gelbe
Riesen es gigante amarillo. Un par de plantas superan los 2 metros a ojo de
buen cubero. Son tan altos y tan grandes
sus hojas y tallo que me han hecho evocar el jardín de 'Alicia en el país de
las maravillas', en versión de película infantil.
Y ahora los pájaros y mis sobrinas esperan las
semillas. Unos revolotean alrededor,
otras preguntan si darán pipas. Los
tallos son tan largos que el viento del valle del Ebro supone un riesgo mayor
que los pájaros para que las flores maduren. Mientras las abejas confunden las flores internas con sus panales.
Imaginé un jarrón con mis girasoles para tener mi propia versión de los que pintó Van Gogh. Ahora que ya los tengo, nada más lejos de mi intención que cortar esas cabezas amarillas.
Ya tengo las flores.
Al natural y de cultivo ecológico.
Me basta, y me sobra semilla para la próxima primavera.
Maravilla es el girasol.
Maravilla es el girasol.
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| Mis maravillas, este 6 de julio de 2015 |








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